En Isla de Arena, una tarde a 40 °C,
esperando el último instante
de la tarde bajo un cobertizo.
El mar se lo tragó la tierra, se fue,
imposible de verlo.
Descubrió su lodosas entrañas.
Larvas fluorecentes aparecieron
en tal cantidadad, que su baba
iluminó mis extremidades.
Isla de Arena, en los Petenes, Campeche,
de calles polvorientas y amistad a calle abierta.

en mi geografía y en mi soledad Alvaro Mutis
¿No es verdad que es necesario desbocar esas aguas
podridas para que se oree la vida y la poesía?
¿Qué es necesario verle los ojos a la muerte
para aprender a morir a solas?
Estas enraizado en mis sentimientos de siempre
que te hubiera querido aún sin admirarte
que te hubiera regalado un poco de mi intimidad
si te hubiera visto algún día por la calle.
Tú que vives en el "pozo cegado" del exilio sabes
que un hombre no entrega su amistad sino
por una necesidad inexorable
Aquí va entera para que la guardes como un pañuelo
que acaba de consolar unas lágrimas
Raúl Gómez Jattin
Amanecer en el Valle del Sinú

Gracias por publicar algo de este paisano colombiano, que terminó su vida bajo las ruedas de un bus en Cartagena
ResponderEliminarUn saludo desde Medellín