
En ese día, el cielo tendió su cama azul,
Y entre las grietas de las gotas de aire,
Se ve el rubor de la media luna.
El sol ilumina, muestra, da camino a la desdicha,
Apenas ayer caída de su ingrávido cobijo.
Calles convertidas en espejos
Destellan figuras de hombres navegantes,
Remando caudales de infortunios
Se pierden en la esquina que dobla
Al dolor de descubrirse destruidos.

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