viernes, 26 de febrero de 2010

Fabricando tierra

Alcé la vista y contemplé vacilante el fin de la escena,
Cayó descomunal el cuerpo para cerrar el teatro de su vida,
Los brazos, en esfuerzos imposibles, escaparon al aire el dolor.
Aparecieron, al taladrar la atmósfera en la ropa envolvente,
Figuras ingrávidas de la historia de su vida.


Distancia infinitesimal que se alargó eterna en el tiempo.
Un choque en silencio y sin réplica con la eternidad del concreto,
Agrietó mi fortaleza y afloró el dolor en mi vida al contemplar
El adiós que inició al perder la concentración de su mirada.


Hilos, rojos e incontenibles, explotaron sus sienes,
Un charco tibio e infranqueable empezó a custodiar su morada,
Desertó la energía de su cuerpo, de su conciencia, de su movimiento.
Empezó a germinar historia, alimentar vida, formar tierra.


En mí germinó su esencia,
Recuerdo de las caricias sobre la mujer que un día me dijo: amó.

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